
Los gastos de consumo aumentaron levemente en enero en Estados Unidos, atenuando los temores de recesión, pero los estadounidenses se ajustan el cinturón, descartando lo superfluo, por lo que muchas empresas ven crecer sus stocks ante la baja de las ventas.
En el primer mes del año, las compras minoristas subieron 0.3% sobre diciembre, sorprendiendo a los analistas, que esperaban un nuevo descenso luego de la baja de 0.4% registrada en diciembre.
"Estas cifras no son formidables pero tampoco muestran un retiro masivo de los consumidores", estimó el economista independiente Joel Naroff.
La recuperación de enero se explica principalmente por un incremento de las ventas de automóviles (+0.6%), que sorprendió a los analistas luego de las cifras mixtas anunciadas por los constructores y de las estaciones de servicio (+2.0%).
Por otra parte, fueron sobre todo las cadenas especializadas en productos de primera necesidad (alimentación, farmacia..) las que atrajeron a los consumidores.
En un contexto de agravamiento de la crisis inmobiliaria, el volumen de negocios continuó bajando en las tiendas de muebles, ferretería-jardinería y electrodomésticos.
También bajaron las ventas en las tiendas de artículos deportivos, entretenimiento y restaurantes, hecho claramente atribuido por los analistas a la incertidumbre económica.
"Los automóviles y los otros productos no esenciales, como las computadoras, restaurantse y artículos para el hogar, están entre los primeros que se resienten cuando los consumidores están presionados", subrayan analistas de la Societe Generale.
Las familias estadounidenses deben afrontar la crisis inmobiliaria, que reduce sus activos, la disparada de los precios de la gasolina y el neto ajuste de las condiciones de otorgamiento de créditos operado por los bancos.
Para enfrentar el riesgo de recesión, el presidente George W. Bush y el Congreso acordaron un amplio plan de reactivación económica que fue promulgado este miércoles.
"La ley que promulgo hoy (miércoles) es lo suficientemente importante para tener efecto, puesto que representa 152,000 millones de dólares este año, o sea, 1% del PIB" (producto interno bruto)", agregó Bush.
Este plan prevé generosas devoluciones de impuestos para unos 130 millones de personas y debería permitir inyectar 152,000 millones de dólares en la economía este año y otros 16,000 millones el año próximo a fin de evitar una recesión.
Sin embargo no se estará a salvo de todo riesgo.
Si bien el plan permitiría evitar lo peor en 2008, "la economía podría caer nuevamente al borde de la recesión en 2009", advirtió Ethan Harris de Lehman Brothers.
AFP
En el primer mes del año, las compras minoristas subieron 0.3% sobre diciembre, sorprendiendo a los analistas, que esperaban un nuevo descenso luego de la baja de 0.4% registrada en diciembre.
"Estas cifras no son formidables pero tampoco muestran un retiro masivo de los consumidores", estimó el economista independiente Joel Naroff.
La recuperación de enero se explica principalmente por un incremento de las ventas de automóviles (+0.6%), que sorprendió a los analistas luego de las cifras mixtas anunciadas por los constructores y de las estaciones de servicio (+2.0%).
Por otra parte, fueron sobre todo las cadenas especializadas en productos de primera necesidad (alimentación, farmacia..) las que atrajeron a los consumidores.
En un contexto de agravamiento de la crisis inmobiliaria, el volumen de negocios continuó bajando en las tiendas de muebles, ferretería-jardinería y electrodomésticos.
También bajaron las ventas en las tiendas de artículos deportivos, entretenimiento y restaurantes, hecho claramente atribuido por los analistas a la incertidumbre económica.
"Los automóviles y los otros productos no esenciales, como las computadoras, restaurantse y artículos para el hogar, están entre los primeros que se resienten cuando los consumidores están presionados", subrayan analistas de la Societe Generale.
Las familias estadounidenses deben afrontar la crisis inmobiliaria, que reduce sus activos, la disparada de los precios de la gasolina y el neto ajuste de las condiciones de otorgamiento de créditos operado por los bancos.
Para enfrentar el riesgo de recesión, el presidente George W. Bush y el Congreso acordaron un amplio plan de reactivación económica que fue promulgado este miércoles.
"La ley que promulgo hoy (miércoles) es lo suficientemente importante para tener efecto, puesto que representa 152,000 millones de dólares este año, o sea, 1% del PIB" (producto interno bruto)", agregó Bush.
Este plan prevé generosas devoluciones de impuestos para unos 130 millones de personas y debería permitir inyectar 152,000 millones de dólares en la economía este año y otros 16,000 millones el año próximo a fin de evitar una recesión.
Sin embargo no se estará a salvo de todo riesgo.
Si bien el plan permitiría evitar lo peor en 2008, "la economía podría caer nuevamente al borde de la recesión en 2009", advirtió Ethan Harris de Lehman Brothers.
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